Máscaras


Vivimos en un eterno festival. Un mardi grass donde nuestros sentimientos se ocultan detrás de máscaras. Creo que para algunos eso es más seguro que mostrarse tal como son. Asì, llevan a lo largo de los años una vida menos reveladora y, por ende, falsa. Cuando conozco a alguien así me parece agotador escudriñarlo o analizarlo y, al mismo tiempo, entretenido porque sus versos, emociones y pensamientos parecen sacados de una obra de teatro, a veces un poco barata. Los movimientos se asemejan a los de una marioneta. A ratos, es un poco triste observarlos. Es patético ver como alguien se esfuerza en aparentar lo que no es, o no tiene.

Habiendo dicho todo esto, me pregunto por qué tememos tanto revelarnos tal como somos ante otras personas. Será por miedo a ser lastimados o censurados. Pero ¿què más da? Al final, no es extenuante hacer creer al resto del mundo que todo debe ser perfecto, ajustado a un guión o sin salirse de la raya, como en la escuela cuando la profesora nos obligaba a repetir esas benditas planas de escritura. (Dios cómo las odiaba).
Muchos consideran a la honestidad como debilidad. Decirle a alguien lo que sientes o el deseo que te consume a algunos los abruma. No creo que deba ser así. Considero que cada emoción debe ser dicha, cada sensación ejecutada y cada deseo consumado siempre y cuando ambas partes "ganen". No entiendo porqué debemos dejarnos la máscara por tanto tiempo cuando solo debe significar el preludio de una buena historia y quien sabe... de algo que dure toda la eternidad...

Comentarios

  1. el miedo al rechazo obliga a taparse el rostro, el miedo a la fragilidad solo cuando encuentras lo que no buscas puedes hacerlo sin mascara y ser tu mismo para toda la vida .... pero no busques si lo haces pierdes

    ResponderEliminar
  2. Mas allá de que existen personas que se ocultan, en su profesión, en su dinero, en su fama... o lo que sea, en su derecho están como entes independientes de esconderse, si quieres, hasta ser falsos, consigo mismos, mas que con los demás. Es de nuestra suerte encontrar personas originales, y no soltarlas. Por eso amigos se cuentan con los dedos de una mano y hasta sobran.

    Descalificar quien pasa por la puerta, a nuestro lado por ser falsos, es energía mal empleada.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

¿Arte o blasfemia?

Guayaquil Workstar

Mi nombre es Luciana